Rosemeyer, 100 años

Escrito por Carlos Barazal el 22 octubre, 2009 – 9:20 pm -

Una fría mañana de enero de 1938, se escenificó una de las locuras de la historia del automovilismo. Una locura que acabó en tragedia. Mercedes había programado un intento en la autopista que une Frankfurt-Darmstadt-Heidelberg para intentar batir el record de velocidad. El record lo poseía Auto Union y Mercedes, tras el baño recibido por su marca compatriota, necesitaba un golpe de efecto antes del Berlin Automobile Show. Auto Union decidió cubrirse las espaldas y se presentó también para defender su record.

Alfred Neubauer, responsable de competición de Mercedes, no solía dejar nada a la improvisación. Consultó la predicción meteorológica y decidió que a las 8 de la mañana del día 28 era la hora ideal. Según el centro meteorólogico del aeropuerto de Frankfurt, el viento empezaría a subir su intensidad a partir de las 9 de la mañana. Primero hizo el intento el Mercedes de Rudolf Caracciola. 431 km/h. El record había cambiado de manos. Bernd Rosemeyer fue el primero que felicitó a un Caracciola al que casi le temblaban las piernas. Rudolf intentó persuadir a Rosemeyer porque sabía que a partir de ese momento el viento iba a ser fuerte y entrañaba un peligro añadido. Pero a Rosemeyer nunca se le puso nada por delante.

BERND

Con 25 años, en 1935, pasó de las motos a los coches y rápidamente causó un impacto importante. Willy Walb era el Jefe de Equipo de Auto Union. Rosemeyer le pidió por activa y por pasiva que le dejara probar el nuevo ‘monstruo’ que había sido creado por el Dr. Porsche. Un ‘leviathan’ de 16 cilindros colocados en la parte trasera y una suspensión independiente a las cuatro ruedas. 

Genio y figura, Rosemeyer llegó a la prueba vestido de traje. Tras un trompo con salida de pista en Nurburgring, lugar de la prueba, volvió a boxes. Walb dudó en dejarle salir de nuevo. Pero lo que le mostraban los ojos del piloto alemán no dejaba lugar a dudas. Rosemeyer volvió a enfilar hacia la pista y poco después igualaba los tiempos de Hans Stuck. Walb le fichaba como reserva.

La táctica que había llevado a Bernd a probar el coche la siguió utilizando para debutar. Walb no quería que lo hiciera en Avus, pero tal fue el empecinamiento del piloto, que no tuvo más remedio que darle un coche. Calificó tercero y su motor se rompió en carrera.

Bernd en Donington Park.

Bernd en Donington Park.

NURBURGRING

Imaginarse el ‘Infierno Verde’ con aquellos monstruos nos da la verdadera medida del nivel de audacia de aquellos verdaderos héroes del volante. Allí se disputó el siguiente GP. Bernd era el cuarto piloto de Auto Union. Pero sus tres compañeros desaparecieron quedándose en solitario contra los Mercedes.

Con un control alucinante de su coche pasó a Chiron y Fagioli y remontó hasta cazar al líder, Rudolf Caracciola. Le pasó y ambos se enzarzaron en un duelo sin piedad. Al final, Rosemeyer tuvo que ceder por menos de dos segundos en meta. El experimentado Caracciola tuvo que dar lo mejor de sí mismo para batir a un novato que no llegaba a sumar la decena de horas al volante de su Auto Union.

Un año después consiguió la gran victoria que los grandes suelen tener en Nurburgring. Bajo la niebla, batió a todos consiguiendo el apodo de ‘Nebelmeister’ (Maestro de la Niebla). Se proclamó Campeón Europeo, que entonces era similar al Campeonato Mundial de hoy en día, con cinco victorias en GP.

En 1937 serían cuatro las victorias. De nuevo en Nurburgring, en la prestigiosa Vanderbilt en Nueva York, y en Donington, entre ellas, donde humilló a propios y extraños con una conducción funambulística.

28 DE ENERO 1938

A pesar de la advertencia de su rival y amigo Caracciola, tenía el mismo fuego en sus ojos de siempre. Se introdujo en la carlinga de su monoplaza y se lanzó a por el record. Una ráfaga de viento cuando rodaba a 440 km/h al pasar por un claro entre los árboles -después del puente que une Langen y Mogerfeld- que estaban a su derecha, acabó con el intento y con su vida. Tantos los propios compañeros y mecánicos de Audi como sus rivales de Mercedes, que se habían quedado expectantes, no pudieron moverse en un buen rato. Quizá conscientes de la locura de la que habían sido protagonistas.

Escalofriante imagen del coche de Rosemeyer tras el accidente.

Escalofriante imagen del coche de Rosemeyer tras el accidente.

Caracciola, poco después, dejó claro sus pensamientos: “Bernd no conocía el miedo. Los pilotos siempre pensamos que pasaría lo peor en cualquier carrera, siempre iba al límite. No creía que fuera a vivir muchos años porque algo debía de pasarle tarde o temprano, pero nunca pensé que fuera a ser hoy”.

Bernd Rosemeyer nació el 14 de octubre de 1909. Aunque tardío, valga este homenaje para recordar a uno de los más efímeros, pero a la vez más grandes campeones del automovilismo mundial.


Publicado por Mitos y Leyendas | 13 Comentarios »


13 Respuestas en “Rosemeyer, 100 años”

  1. Por midland_city - oct 22, 2009 | Responder

    Gran relato, Charly… Se me ponen los pelos de punta con solo imaginar cómo corrían estos “drogados” de la velocidad…

    Gracias…

    P.S. Hans Stuck, padre… GGG

  2. Por Andrés - oct 22, 2009 | Responder

    Al Gordo Neubauer siempre le remordió la conciencia no habérselo llevado a la marca de la estrella. Le conoció por casualidad cuando todavía no era motorista famoso y una vez incluso le llegó a dejar su propio Mercedes. Quizá si se lo hubiese llevado no tendríamos que lamentar su pérdida en esas circunstancias, aunque posiblemente hubiese sido Stuck o cualquier otro, Auto-Union no podía permitir que le arrebataran los records.
    ¿Fue una temeridad lanzarse a batir records en invierno? Seguramente. Pero también lo era subirse a aquellas máquinas. Recordando aquella época, con nombres como Caracciola, Nuvolari, Varzi, Rosemeyer, Seaman y tantos otros, me hace dudar de los pilotos actuales y de sus capacidades.

  3. Por Antonio Graell - oct 22, 2009 | Responder

    Charly, me encantan tus artículos sobre la historia de la F1 y de alguna manera me deja la misma sensación que a Andrés, esos “locos” corrían por algo muy difícil de definir é incomprensible para la mayoría de los mortales, pero su vida estaba allí y Rosemeyer, como otros muchos, tan solo quería vivir, aunque perdiese la vida por ello.

    Saludos

  4. Por J.Aguado - oct 23, 2009 | Responder

    Genial, Charly, te superas una vez mas. Gracias por acercarnos estas maravillosas historias sobre los albores del automovilismo. Sin aquellos heroes nada seria hoy igual. Tus historias son alucinantes. Muchas Gracias y enhorabuena

  5. Por J. Arce - oct 23, 2009 | Responder

    En cualquier ámbito de la vida los pioneros son los auténticos héroes, los que abren camino. Los pilotos de hoy en día no tienen culpa de haber nacido con 100 años de retraso. Estoy seguro de que los campeones de finales de siglo hubiesen sido también pilotos a principios de siglo.

  6. Por David Alarcon - oct 23, 2009 | Responder

    Enhorabuena por el artículo y me alegra descubrir que GranPrix tiene pag.web.
    Me encanta la historia y como siempre he dicho, seguro que estos ASES del tiempo podrían hacerlo igual de bien (o mejor) que los pilotos de la actualidad, pero imaginad a Lewis o Massa con un 16 cilindros en el “hölle grüne”… esa es la diferecia.
    P.D. Creo que el otro “Nebelmeister” comparable bien podría ser el grandísimo JAckie Stewart. Como he dicho: de otra pasta!
    SALUDOS y de nuevo enhorabuena por el recuerdo!

  7. Por Chotas - oct 23, 2009 | Responder

    No voy a ser tan pelota con la Peña y me voy a dedicar simplemente a comentar la foto, es lo que se puede denominar una buena ostia, y la voy a aprovechar pa meterla en mis imagenes/formula 1/ accidentes/ pref1, jajaja, una foto mas pa mi colección

  8. Por jacobo - oct 25, 2009 | Responder

    ayer estaba en Hockenheim viendo la F3 Euro Series y había una exposición de Mercedes, por el aniversario, y veías aquellos coches construídos en los años 30 que tenían una tecnología increible para la época.

  9. Por PiratF1 - oct 25, 2009 | Responder

    Hola Charly,
    Tu artículo me ha puesto los pelos como escarpias y lo ha hecho por varias razones. Primero por la épica de Rosemeyer que me ha recordado a los pilotos de caza de la primera guerra mundial con el espíritu anestesiado al miedo en cuanto se subían en sus monturas. Segundo porque aunque hay poca gente que lo conozca tenían un nivel tecnológico brutal sólo limitado por las herramientas de mecanización y, tercero y quizá la más emocional, porque he vivido hasta hace unos días muy cerca del sitio donde ocurrió la tragedia y puedo imaginarme a duras penas lo que debía ser poner un bólido a 400Km/h “sin red”.

    Me he quedado sin palabras.

    Gracias por semejante artículo.

    Saludos.

    Juan

  10. Por moto - oct 31, 2009 | Responder

    Si hay algo que me encanta de esta revista y de los qeu trabjais en ella son vuestros grandes árticulos sobre la historia de la formula uno. Muy grande y un gran homenaje del que se sentiria orgulloso

  11. Por Carlos Barazal - oct 31, 2009 | Responder

    Midland. Sí. Lo he comentado más de una vez. Las velocidades punta no han cambiado en demasía. Es en el paso por curva donde ha llegado la mayor evolución. Efectivamente, Stuck padre.

    Andrés. Sí, la verdad es que un piloto entonces poca más opciones tenía.
    La temeridad no es que fuera en invierno. La temeridad fue intentarlo cuando el viento empezaba a picar. En Auto Union no tuvieron la previsión que tenía Neubauer. En cualquier caso a Rosemeyer no le habría parado nadie ese día.
    Siempre pienso que cuando te toca te toca. Si no hubiera sido el viento habría sido un pinchazo.
    Caracciola contaba que en uno de los intentos, no en ese fatídico día, pinchó. Con buen criterio dejo que el bólido fuera perdiendo velocidad sin hacer el más mínimo cambio, ni de dirección ni tocando el freno.
    Creo que no hay que dudar de las capacidades de nadie. Cada época tiene sus exigencias.

    Antonio. Gracias. La muerte era intrinseca a las carreras de coches. Se tardó mucho tiempo, 1966, hasta que un piloto, Stewart, alzó la voz y todo empezó a cambiar.

    J. Aguado. Gracias. Los pioneros siempre tendrán un halo de misticismo a su alrededor.

    J. Arce. Efectivamente. A eso me refería antes.

    David Alarcon. Gracias. El problema es quer Stewart no corría cuando se ganó Rosemeyer el apodo de Nebelmeister.

    Chotas. Sería más adecuado que respetaras a la gente. Que te aproveche la colección.

    Jacobo. Sí, eran unas máquinas muy adelantadas. La rivalidad entre Audi y Auto Union les llevó a alcanzar unos avances técnicos insospechados.

    PiratF1. Buena comparación con los pilotos de caza, y de bombardeo, de la PGM. Es difícil imaginarlo, pero cuando lo consigues es una sensación muy profunda. Cuando estás en esa recta, ves el árbol, el monolito, se te encoge el corazón. Esa sensación sólo la he sentido en otros dos sitios. Monza y Spa. Gracias a vosotros.

    Moto. Muchas gracias que transmito a mis compañeros.

    Espero que el próximo reportaje sea tan de vuestro agrado como lo ha sido éste.

    Admito sugerencias ;)

  12. Por Luis Fernandez - nov 2, 2009 | Responder

    Creo recordar que además del viento, había un fallo en el diseño de los flancos del Auto Unión, y algo se deformó con el rozamiento del aire, lo que provoco que el coche no tuviese el aplomo necesario, y la suma de los factores hizo el resto. El gran Bernd, junto con Varzi y Nuvolari, mis favoritos de los años en que los pilotos eran heroes. Buen articulo friend.

  13. Por Luis Fernandez - nov 4, 2009 | Responder

    Por cierto, errata… “la rivalidad entre Audi y Auto Union…”… será Mercedes, digo yo…

    Sugerencia, el mas grande de la epoca Tazio “cara de cuero” Nuvolari….JE JE JE

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