La columna de Roberto Merhi (Montmeló)
Escrito por admin el 9 octubre, 2009 – 3:52 pm -
Entre la anterior carrera y esta de Barcelona, disputé el penúltimo meeting del Campeonato Inglés de F3 con el objeto de conocer el nuevo trazado de Portimao, un circuito que está cada día ganando más peso a nivel internacional. Evidentemente, además de conocer la pista, también tenía como objetivo lograr algún buen resultado. Sin embargo, todo fue mal. Portimao me encantó, es una pista muy exigente y divertida, pero los resultados no aparecieron por ninguna parte, y dos fallos mecánicos me dejaron fuera de juego apenas iniciadas ambas mangas.
Con este precedente, y tras ver como están yendo las últimas carreras en la F3 Euroseries, tenía la moral por lo suelos de cara a la cita de casa en Montmeló. Sin embargo, la importancia a nivel personal que suponía esta carrera para mí, al estar arropado por toda la afición y contar con la visita de familiares y amigos, me hacía ser optimista el jueves antes de comenzar el fin de semana…poco me duró el optimismo.
Pronto descubrí que nuestro coche no iba en absoluto. Era inconducible, y no encontrábamos el camino para progresar. Finalmente, califiqué el diecinueve para la parrilla. Mi peor resultado del año, en una pista como Montmeló, en la que ya he demostrado en el pasado que voy como un tiro, tanto en la F3 española, como en la F-Renault 2.0. Más aun, los tres coches del equipo estábamos colocados en la parrilla entre los seis últimos clasificados. Un dato más que revelador.
El sábado rocé el milagro, pero de nuevo me quedé, como ya me sucediera en Brands Hatch, a las puertas de entrar en la pole de la parrilla invertida: Noveno. Si tengo en cuenta desde que posición partía, es para estar contento, a pesar de los pesares. El domingo, el coche no me permitía atacar a los pilotos que llevaba por delante, así que solo podía tratar de defenderme de los que venían por detrás… hasta que mi monoplaza dijo basta y tuve que retirarme. Fue un trago amargo, porque si ya es doloroso de por si vivir la impotencia de no poder luchar por los puestos que ya has demostrado que puedes obtener, esta sensación se acrecienta cuando estás delante de tu público, en tu país, en la carrera que afrontas con mayor ilusión.
En fin, tenemos dos fines de semana más para acabar el año. Uno es en Dijon, un circuito en el que volé el año pasado en el WEC 2.0. La otra cita será en Hockenheim, donde debuté este mismo año en las Euroseries logrando la segunda plaza en la carrera del sábado. Al menos sé que tengo un buen coche para esa pista… o tenía, que no se cuanto habrán evolucionado los otros. Ya veremos. En todo caso, tengo que seguir manteniendo alta la ilusión y la moral, y por supuesto, no arrojo la toalla: Espero poder brindaros esa victoria que os llevo prometiendo desde primeros de temporada. Gracias por estar ahí, ahora más que nunca. Un abrazo.
Roberto Merhi
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