La columna de Roberto Merhi (Lausitzring)
Escrito por admin el 3 octubre, 2009 – 3:24 pm -
El miércoles quedé con los amigos en mi casa para ver la gran final de la Champions. Fue muy intenso vivir el triunfo del Barça. Al día siguiente, por la mañana, cogía el vuelo para Alemania. Llegaba al aeropuerto de Berlin Tegel con escala en Dusseldorf. Hacía un buen tiempo cuando llegué a Lausitzring pasadas las cinco de la tarde. Todo pintaba muy bien para el fin de semana en un circuito que era nuevo para mí.
Lo primero que hice, fue darme una vuelta andando a la pista, estudiando con mi ingeniero las trazadas y discutiendo el set up del coche. Después me hice una segunda vuelta, pero esta vez corriendo… ¡y sin mi ingeniero! Tras una jornada en la que me pase buena parte del tiempo sentado en la butaca de un avión, era importante hacer un poco de ejercicio para estirar los músculos.
El viernes empezó un poco de forma parecida a Hockenheim, lloviendo. Al final de la primera sesión dejo de caer agua, y pude rodar algo en seco, aunque demasiado poco, pues teníamos problemas con el balance de la frenada. El sistema estaba mal, y no repartía correctamente. Total, que perdí buena parte de la tanda sin poder girar, justo en un circuito en el que lo necesitaba muchísimo, perdiendo además la posibilidad de aportar mis sensaciones al volante a mi ingeniero para avanzar en nuestros reglajes.
Por la tarde, la pista estaba completamente seca, pero esta vez el problema fue que el coche no arrancaba, con lo que volví a perder media tanda… las cosas no me gustaba nada como empezaban a pintar. Resumen del primer día: El coche no estaba muy al sitio, y yo no había podido dar demasiadas vueltas a Lausitzring.
A última hora de la tarde volví a darme otra vuelta andando por la pista, con el fin de dar un segundo análisis a trazadas, puntos de frenada y posibilidades de set up. Esta vez iba con mis dos compañeros de equipo, los brasileños Pedro Enrique y Cesar Ramos, sus respectivos ingenieros, y como no, también José Ramón, al que me llevé debajo del brazo para ver si se le pegaba algo y no se repetía lo del retrovisor de Hockenheim…
El sábado fue un día largo. Tocaban diana a las 05:30 de la mañana (más bien de la madrugada). La calificación era a las ocho. Un poco pronto… pero son los horarios del campeonato. De nuevo el tiempo hizo de las suyas, como suele ser habitual por aquellos parajes: agua, y el set up que teníamos para seco a la papelera. Llega la hora de salir a pista, ¡y no me arranca el coche! Tras perder parte de la sesión, por fin piso el asfalto. A las primeras de cambio me coloqué tercero, pero a medida que daba vueltas el comportamiento del monoplaza iba a peor, mostrando un excesivo sobreviraje. Resultado: catorce en parrilla. Definitivamente, el fin de semana se estaba yendo al garete.
Sin embargo, la calificación, por importante que sea, no teiene la última palabra. Hay que correr. Y es aquí donde cambió mi suerte. En la salida de la primera manga, avance seis posiciones. ¡Era octavo antes de acabar la primera vuelta! Después gané un par de posiciones más, y con aire limpio, marqué tres veces seguidas la vuelta rápida en carrera, acercándome al quinteto de cabeza, aunque ya sin tiempo para nada más.
Gracias a este resultado, las tornas cambiaron mucho para el domingo. Esta vez partía tercero, lo que me daba muchas opciones de repetir el podium de Hockenheim… y aproveché mi oportunidad para lograr una nueva segunda posición. Así son las carreras. El sábado a las nueve de la mañana pensaba que perdería varias posiciones en la general, pero veinticuatro horas más tarde me marchaba de Lausitzring encaramado en la segunda posición de la general y a sólo dos puntos del líder Bianchi.
Vale, ya se que os debo una victoria. Un poquito de paciencia. Seguro que pronto acabará llegando. Mientras tanto, gracias por vuestro apoyo. ¡Va por vosotros!
Roberto Merhi
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